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Kevin Costner: “Pasaban tanto miedo los que escapaban como los que perseguían”

ISRA ÁLVAREZ

Kevin Costner

“Cuando decido embarcarme en un proyecto, me pongo al público en el hombro y escucho su voz. Creo en el público. Creo tanto en ellos que no voy a quitar algo de una película porque alguien me diga que eso no querrán verlo. Opino que si algo ha sucedido de verdad hay que reflejarlo, tiene que verse”.

A sus 64 años Kevin Costner tiene claro cómo quiere hacer cine. Quizá siempre lo supiera. Por eso su última película, Emboscada final, le da un giro absoluto a cómo se había tratado hasta ahora la historia y la figura de los conocidos criminales Bonnie y Clyde, pareja que se convirtió en un icono de la rebeldía.

El filme de Netflix, que se estrena hoy en la plataforma, cuenta la historia desde el otro lado: desde la perspectiva de los dos rangers de Texas (EE UU) que persiguieron a la pareja de fugitivos y lograron detener sus andanzas. En la película, basada en hechos reales, dos antiguos agentes (interpretados por Kevin Costner y Woody Harrelson) son reclutados para detener a Bonnie y Clyde que, para entonces, ya acumulaban a sus espaldas los asesinatos de trece agentes.

Se ha comparado mucho a estos dos ladrones de bancos, que cometieron sus crímenes entre 1931 y 1934, con Robin Hood. Para Costner, no eran lo mismo: “En Emboscada final hablamos sobre los bancos, hablamos sobre economía y había puntos en común con Robin Hood. Pero cuando Bonnie y Clyde hacían daño a una familia se sentían un poco distintos a Robin Hood. Pablo Escobar fue considerado en su época un héroe también, porque la gente no entendía lo que estaba pasando de verdad. A veces el punto de vista de la gente está un poco sesgado”, explica Costner.

Emboscada final es una historia que llevaba 10 años esperando a ser rodada y que ya le habían ofrecido a Kevin Costner hace una década. “Cuando leí el guion hace diez años me pareció muy bueno, pero entonces no sentí que yo estuviera hecho para ese papel. Ahora me pareció que tenía más sentido que yo interpretara a ese personaje. Creo que tiene que ver con la edad: hace una década me sentía demasiado joven para ese papel. De hecho, aún me sigo sintiendo demasiado joven”, hace ver el actor, que para meterse en la piel de Frank Hamer pensó que tenía que “ganar bastante peso [de hecho, lo hizo], cortarme el pelo y hacer como si me costase correr”.

Para contar la historia, “había que quitarle todo el glamour a la leyenda de Bonnie y Clyde, porque para mí no lo tenía”. “Les estuvieron persiguiendo durante días. En Texas hacía mucho calor y no había autopistas ni aire acondicionado. Las condiciones eran horribles”, pone de manifiesto Costner. Aún así, pensó: “Mira, esa película me apetece”, revela el actor bromeando.

Él y Woody Harrelson interpretan en Emboscada final a dos hombres mayores pero duros y que existieron en la realidad: Frank Hamer y su compañero Manny Gault. “Los rangers en Texas iban a los pueblos ellos solos, a enfrentarse a los problemas en solitario y muchas veces esos problemas se evaporaban ante la reputación de los rangers, que eran muy duros, a veces crueles“, explica. A Costner le convenció que los agentes dejaran de ser secundarios en la historia idealizada de los atracadores Bonnie y Clyde.

“Las personas que perseguían a Bonnie y Clyde eran gente sencilla, que tenía una vida, que tenían mujer e hijos y arriesgaban mucho al perseguir a unos delincuentes. Siempre se había pintado a Bonnie y Clyde como a personas honradas y ahora damos una perspectiva distinta. Ellos se convirtieron en un icono cultural”, hace ver Costner. Destaca, además, que aquella era una época de “armas, de traiciones, de asesinatos… y en ese ambiente, pasaban tanto miedo los que escapaban como los que perseguían a los delincuentes”.

Aunque este filme sea casi como una historia del Lejano Oeste, de la victoria de la violencia, Kevin Costner no ve así la realidad, ni ve sus películas “como un reflejo de eso”. Porque, en la vida real, “los hombres y las mujeres fuertes no siempre son las que gritan. Muchas veces son las más silenciosas”, opina.

Dirigida por John Lee Hancock (Un sueño posible), en Emboscada final destaca la complicidad entre sus protagonistas, en la que algunos vieron una historia de aprendiz y maestro entre los personajes de Harrelson y Costner. “Para nada ha sido mi aprendiz, a veces hay que leer entre líneas”. “Frank Hamer va a hacer algo muy peligroso y ¿a quién se lleva? A Manny, porque sabe cómo responde en situaciones difíciles. Las personas no se pueden medir por su apariencia”, concluye.

Actor “a vida o muerte”

“Yo sabía que me gustaba contar historias, pero provenía de una familia obrera y eran reticentes. Aún así tenía que escuchar a mi propio corazón. Decidí que no me importaba la opinión de mi familia, de las personas a las que yo más quería, así que quemé todos mis barcos, como Cortés“, cuenta el actor, que asegura que la decisión de ser actor fue “el momento más importante de mi vida, un momento crítico, casi de vida o muerte”.

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