Crítica de ‘¡Shazam!’: El ‘Gran Queso Rojo’ vuela muy alto en su película

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Crítica de ‘¡Shazam!’: El ‘Gran Queso Rojo’ vuela muy alto en su película

YAGO GARCÍA. CINEMANÍA

¡Shazam!

Las habitaciones no muy limpias y cerradas a cal y canto durante mucho tiempo son lugares desagradables, pero tienen una ventaja: el gusto que le entra a uno cuando abre las ventanas, permitiendo así el paso de la luz y el aire fresco, es indescriptible.

El Universo Cinematográfico DC era una de esas habitaciones, o más bien un viejo desván lleno de juguetes fabulosos pero clausurado, hasta la fecha, por ideas mal entendidas sobre la oscuridad, la intensidad y la fotografía desaturada. Alguien tenía que llegar para ventilarlo, y ese alguien ha resultado ser un señor cachas con traje de plastiquillo rojo y la mente de un chaval de 14 años.

Que ¡Shazam! descargue por fin a DC del legado de Zack Snyder resulta irónico y da que pensar: pese a hallarse un tanto olvidado, el personaje es uno de los veteranos más longevos de la editorial (nació en 1940) y durante la mayoría de su carrera fue conocido con el nombre de Capitán Marvel (aquí, Capitán Maravilla).

Uno puede pensar que si Capitana Marvel (uno de los proyectos más esperados del MCU) ha resultado un filme normalito tirando a soso ha sido por su ambición de contentar a todos, desde las adalides del feminismo en redes sociales hasta los fans de la cultura pop de los 90. Por el contrario, ¡Shazam! resulta tan divertida y tan morrocotuda porque asume lo que es sin darle demasiadas vueltas.

¿Y qué es esta película? En apariencia, poco más que una broma: su premisa (la duplicidad entre el niño protagonista –Asher Angel– y su alter ego con poderes –Zachary Levi–) parte de los tebeos del personaje escritos por Geoff Johns, aquí productor ejecutivo; pero recuerda tanto a Big que no se priva de lanzar guiños a la comedia de Nora Ephron.

Un superhéroe adolescente en el siglo XXI

De la misma manera, ¡Shazam! demuestra haber tomado nota de Spider-Man: Homecoming y su fórmula para hacer creíble a un superhéroe adolescente en el siglo XXI. Si las virtudes de la película se quedaran solamente en esto, y en lo mucho que se lo curra Mark Strong como villano resentido, ya merecería la pena. Pero en su corazón hay bastante más.

Porque, aunque el trabajo del director David F. Sandberg sea funcional y poco más, el guion de Henry Gayden resulta una reflexión sincera acerca del superhéroe como fantasía infantil de poder.

No solo porque a su protagonista le cueste asumir aquello de la gran responsabilidad (cuando hablábamos de Spider-Man, íbamos en serio) o porque el libreto se plantee preguntas trascendentales (¿cómo logran los aventureros disfrazados hacer pis sin quitarse el uniforme?), sino también porque reconoce que su punto de partida es un disparate, que su historia funciona al margen de las leyes de lo verosímil y que nadie en su sano juicio andaría por las calles con ese traje. Y con esa capita, menos.

¡Shazam! divertirá y emocionará a quienes lleguen a ella sin conocer al ‘Gran Queso Rojo’ (así apodan los fans de DC al protagonista), pero a quienes ya tengan familiaridad con él les hará reflexionar, sobre todo cuando vean detalles del cómic que resultaban inimaginables en pantalla grande. Su conclusión será que la única forma de hacer adultos a según qué superhéroes es poniendo de relieve su lado más juguetón.

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