Crítica de ‘Animales sin collar’: Natalia de Molina, a la sombra de la vieja política

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Crítica de ‘Animales sin collar’: Natalia de Molina, a la sombra de la vieja política

SERGIO F. PINILLA / ANDREA G. BERMEJO (CINEMANÍA)

  • ‘Animales sin collar’ habla de las segundas oportunidades y de la emancipación femenina.

'Animales sin collar'

Los tiempos están cambiando para el cine español. Y el que una película tan modesta (y a la vez tan ambiciosa) como esta de Jota Linares coincida en cartel con El Reino, el gran estreno de la temporada de nuestro cine, no es más que otro síntoma.

Más que en la coyuntura cronológica, o en su anticipación (cineastas como Alberto Rodríguez o Miguel Larraya ya habían hablado de la corrupción política antes), la novedad radica en la determinación desde la que se afronta ahora el discurso… Con la participación de Netflix y Movistar+, Animales sin collar debe su existencia a la confianza que depositó en ella la productora Beatriz Bodegas, ganadora de un Goya a la mejor producción por Tarde para la ira, debut en la dirección del actor Raúl Arévalo.

“Después del premio me llegaron muchos proyectos –recuerda la productora de La vida inesperada y Mi panadería en Brooklyn–. Algunos ni siquiera me dio tiempo a leerlos. Yo me implico muchísimo en las películas que produzco, desde la financiación hasta el set de rodaje. Eso hace que haga una película al año como mucho”. La suerte para Jota Linares, director de cortometrajes como Rata o Rubita, fue dar con Beatriz Bodegas antes de enero de 2017 cuando, a través del foto fija Manolo Pavón, le hizo llegar el guion de Animales sin collar.

¿Qué fue aquello que le gustó tanto de su ópera prima, un cine en el que parece estar especializándose y por el que sigue peleando a pesar de las dificultades para financiarlo? “Jota escribe muy bien. Me interesaron mucho los personajes. Sobre todo, el de Natalia de Molina. Era un guion muy sutil, con el riesgo que tiene eso“, recuerda sobre este thriller político en el que Daniel Grao y la actriz andaluza interpretan a un ‘político del cambio’ y a su mujer, una pareja cuyos secretos del pasado chocan con la regeneración política que pregonan.

Ese trasfondo político es lo mejor de Animales sin collar, thriller ‘de cuenta atrás’ ambientado en una autonomía andaluza y en la inminente llegada al poder de una nueva formación –Pueblo Unido, en la ficción–, capitaneada por el joven e intachable Abel (Daniel Grao, al que pronto veremos en lo nuevo de Medem). La transparencia y la intolerancia del partido ante la corrupción se tambalean cuando, en el horizonte de Abel y de su esposa Nora (Natalia de Molina), aparecen antiguos compañeros de viaje, verdugos y víctimas de la política que se venía haciendo.

Natalia Mateo e Ignacio Mateos interpretan a estos personajes que ponen en pelirgro la carrera de Abel y la idílica vida de la pareja. Contra pronóstico, Animales sin collar termina hablando de las segundas oportunidades y de la emancipación femenina, en un viaje contrarreloj de lo político a lo personal con carácter, oportuno reparto y alguna línea de diálogo de más. 

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